Los
cuentitos del osito Navaja
¡Mis queridos pancitos rellenos con dulce
de leche! Hoy estoy inspirado para dejarles una aleccionadora
historia para el público femenino que mes a
mes sigue con fidelidad mis relatos.
Un
viajante atravesaba un extenso desierto acarreando
unas bolsas cuando encontró a una señora
sentada sobre una roca. “¿Qué
haces aquí sola, mujer?” La dama, sin
levantar la vista le contestó: “Soy la
Verdad. Hace mucho tiempo que los hombres ya no desean
vivir conmigo.”
El
viajante la palmeó en el hombro y le dijo:
“No te preocupes, yo viviré contigo para
que nunca vuelvas a estar sola. Espérame aquí.
Llevaré las bolsas con cereal a la ciudad y
regresaré por ti.” El hombre siguió
camino bajo la mirada esperanzada de la Verdad y nunca
volvió.
Ante
todo niños, deben saber que el mundo es muy
cruel y que nadie quiere escuchar la Verdad sobre
ellos mismos. Así pues, la enseñanza
de hoy es que si no quieren quedar solos, deben mentir.
¡Mientan descaradamente, mis querubines!
La
segunda enseñanza es para todas las niñitas
crédulas que siguen mis cuentitos: cuando un
hombre les prometa que va a volver, no se queden como
tontitas esperándolo. Se evitarán muchaz
desilusiones y algún que otro embarazo no deseado.
Mis
querubines, les deseo dulces sueños (de Verdad).